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¿Clases presenciales o clases online?

La crisis del COVID-19 nos ha hecho tener que adaptarnos rápidamente a una metodología informatizada y avanzada para continuar con la enseñanza desde nuestros hogares. Esto abre una vía de debate sobre aquellos que se han adaptado a las clases online y aquellos que las prefieren presenciales.

En estos meses en los que la única opción para recibir clases era a través de Internet, las plataformas digitales destinadas para ese fin han servido de ayuda y han realizado su trabajo. Pese a tener todas las posibilidades para seguir con el temario, no es comparable la labor docente desde la red que cara a cara. Sin lugar a dudas, las clases presenciales hacen que el alumnado se preocupe por la asignatura y asimile mejor los conceptos. Además, el trato cercano que recibes directamente con el profesor crea un ambiente de confianza que se quiebra a través de una pantalla. Pero en mi opinión, la diferencia más notable es la atención que puede prestar un estudiante dentro del aula. Si el docente nota al alumno distraído, se puede volver a conducir su atención hacia la clase, ya que de alguna forma se le "fuerza"a ello. Pero en un formato online, no se sabe lo que el alumno está haciendo: desayunar, mirar sus redes sociales o simplemente dormir después de haberse conectado a la sesión. De esta manera se pierde tanto la relación entre el profesor y el alumno, como la recepción de nuevos conceptos.

Para concluir, hay que hacer mención a la gran capacidad de medios y todas las posibilidades que nos ofrece una vía online, las cuales sin embargo, no estarán a la altura de la funcionalidad de las clases presenciales.

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